Disfrutar del trayecto es algo maravilloso.

En un pueblito enfrascado en la montaña a Eufemio le gustaba mucho caminar y correr por la mañana, le encantaba que el suave viento golpeara suavemente su rostro mientras trotaba, el rayar el sol en el alba era un deleite para su vista, las hojas verdes y el follaje de los arboles eran una caricia para sus ojos, el azul turquesa del cielo que contemplaba era una aliciente de esperanza